Asistencia Médica en Viajes: ¿es realmente necesario?

Hoteleristica

Hospitality Lover. Raised in a hotel. Hotel Management Engineer

La asistencia médica en viajes es algo de lo cual uno se ocupa ya cuando está en las últimas etapas de los preparativos, incluso a veces uno o un par de días antes del viaje mismo, y nunca se le da una real importancia como algo necesario o relevante.

He recorrido muchas partes en el mundo, he visitado muchos lugares y he estado en situaciones en donde bien podría haber hecho uso de la asistencia médica. Me he ido de trekking, he viajado sola y he conocido lugares en donde estuve expuesta a que me pasara algo. Y así fue: desde un dolor de muelas, una enfermedad de aquellas comunes como un muy mal resfrío, hasta un golpe en una caminata.

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Ahí te das cuenta de la importancia de tener cobertura médica en viajes para poder contar con una asistencia que cubra los imprevistos que te suceden fuera de tu lugar de origen.

Recomiendo -bueno, no sólo recomiendo, si no que más bien lo considero ya como una obligación- contratar una asistencia.

También están esas cosas que no avisan: una apendicitis, una caída, una fractura, o incluso, situaciones de lo más comunes en este tipo de aventuras, como la pérdida de la maleta.

Por esta razón, debemos tener nuestra seguridad enlistada dentro de las prioridades. Y esto es justo lo que nos da la cobertura de Travel Ace: la protección en los casos tan esporádicos como frecuentes que te pueden suceder en un ir y venir.

No sólo eso, imagina que viajas con tu familia, con hijos, lo mejor es prevenir situaciones que puedan ser de una complejidad enorme. Y contar con una asistencia quizás no resuelve un problema, pero sí ayuda a amortiguar los efectos de un momento que puede aparecer de manera fortuita. Incluso a veces puedes necesitar una asesoría legal, en un país con otro idioma que recién estás entendiendo.

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Para mí, sentir la protección y poder caminar tranquila es una salvaguarda que vale la pena considerar desde el día número uno. ¿Mi consejo? Es mejor pagar por un seguro que no se use, a que pueda pasar algo y no tenerlo. Como dicen por ahí, “lo barato cuesta caro”.

Recomiendo -bueno, no sólo recomiendo, si no que más bien lo considero ya como una obligación- contratar una asistencia. Recuerda hacerlo siempre contemplando tu tipo de viaje. En mi caso, escogí una asistencia anual con la que puedo hacer varios viajes en un año y estar cubierta vaya a donde vaya.

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